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lunes, 28 de noviembre de 2016

MARÍA, MUJER DE ADVIENTO


Se ha encendido un farol,
junto al hogar, donde una mujer
sueña, a estas horas,
el rostro de su Hijo, 
que en su seno, llama a la puerta,
mientras ella acaricia
su vientre, que es morada,
de Aquel que esta por llegar.
Eso es Adviento,
tiempo de espera junto a María,
hora de despertarse
sabiendo que el mundo
puede cambiar, 
que tú no estas sólo 
por que junto a ti, 
hay alguien al que preocupas
se interesa por tí,
que te espera,
como ahora esperamos
la venida del Hijo de María.

viernes, 4 de noviembre de 2016

EL NACIMIENTO DE LA VIRGEN MARÍA


Imagen.- Nacimiento de la Virgen María.
Autor.- Alonso Cano.
Fecha.- 1663 - 1164
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Lugar.- Retablo de la Capilla Mayor
de la Santa Iglesia Catedral de Granada.

      La infancia de la Virgen María nada sabemos con certeza. Ningún Evangelio nos habla de su infancia, ni nos transmite el nombre de sus padres, ni sabemos en que ciudad nacio. Los datos que tenemos son transmitidos desde los evangelios Apócrifos, aquellos que no reconoce la Iglesia como insipirados por Dios. El Evangelio de Santiago nos transmite el nombre de sus padres: Joaquín y Ana, de avanzada edad y sin hijos. Esta falta de descendencia se convierte en un grave problema para el matrimonio en la sociedad Israelí del momento. Pero lso dos confían en el Señor, oran, hacen penitencia, ayunos, hasta que Ana queda embarazada. siendo la noticia anunciada a Joaquín por un Angel, lo que hace que este nacimiento se tenga por milagroso.

      Alonso Cano nace en la ciudad de Granada en el año 1601, es considerado como uno de los maestros más importantes del Barroco Andaluz, Pronto entró en el taller familiar, ya que el padre era un Ensamblador de Retablos, En 1615 se traslada a la ciudad de Sevilla, entrando en el taller de Francisco Pacheco, donde coincidirá con Velazquez. Las primeras obras de este artista granadino, son colaboraciones con su padre en la ejecución de algunos altares. En la ciudad hispalense consigue entrar en el gremio de pintores, tras superar un examen, y Martínez Montañes le hará representante de escúltores y arquitectos de la ciudad hispalense. En 1638 se traslada a Madrid, donde va a ser nombrado pintor de Cámara. En Madrid, Alonso Cano se hará con una importante biblioteca y láminas de los artistas de la época, lo que le permitirá estar al día de las corrientes artísticas de su época. Eclipsado por Velazquez, Alonso Cano recibirá encargos para decorar las paredes del Alcázar Real, pero su fama se va a apagando, lo que le hace salir de Madrid, retirado en Granada, se hace sacerdote y donde va a realizar sus pinturas más importantes. 

       Tras la toma de Granada en 1492 por los Reyes Católicos, la Reina Isabel decide iniciar la Construcción de una Catedral, decidiendo que está sera levantada sobre la Mezquita Mayor de la ciudad. en  cuya Capilla Mayor serían sepultados el cuerpo de estos Monarcas. Carlos V continúo y afianzo las obras de esta Seo. La primera piedra de la nueva Catedral se coloco el día de la Encarnación del año 1525, y dedicándose está, al Misterio de la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo, concluyendose en el año 1704. En 1652 el Cabildro Catedraliceo de Granada decide realizar una serie de pinturas para la Capilla Mayor, al ser un templo dedicado a un misterio mariano como es la Anunciación y Encarnación del Verbo, se decide que el tema central de estas pinturas sean lienzos que tengan como tema central: la vida de Nuestra Señora. Eligiendo como pintor de estas obras a Alonso Cano, quien ya había realizado alguna obra para el mismo templo y como escultor estaba encargado de la conclusión de la obra, aunque no pudo llevar a cabo el encargo escultórico al morir antes de la conclusión del mismo.

           El lienzo del Nacimiento de Nuestra Señora es el sexto lienzo que finalizará el pintor granadino para la Capilla Mayor de la Seo de la Encarnación, situado al lado derecho del lienzo de la Inmaculada, con las mismas medidas que el resto de las escenas nos presenta una escena íntima de la vida de Santa Ana y San Joaquín, siendo espectadores del mismo los ángeles del cielo y el Espíritu Santo. Podríamos afirmar que nos encontramos cuatro escenas en este cuadro:

                    - En un primer plano San Joaquín sentado en una silla tiene y eleva en sus brazos a la Niña Maria.
                    - Las mujeres que han participado en el alumbramiento, esperan para adecentar a la Niña.
                    - Tras ellos, Santa Ana, recien parida, espera en la cama.
                    - Sobre ellos ángeles y el Espíritu Santo contemplan la escena.



      Alonso Cano, como escúltor situa la escena, sobre un escalón, como si fuera continuidad a las obras arquitectónicas de la Capilla, invitándonos a subir ese escalón, que nos distancia del resto de la capilla para entrar en la intimidad del hogar de Joaquín y Ana. Es un escalón que abarca toda la parte inferior del lienzo, simulando el mármol del que está construído el resto de la capilla, es, sin duda, un elemento más de la misma.


      San Joaquín, el padre de la Niña, sostiene a esta en sus brazos, sentado en una silla de madera, ricamente adornada, mientras eleva a la pequeña al cielo. Para algunos estudiosos del arte, el gesto del padre es el de ofrecer al cielo a la pequeña. Pero puede tratarse de una imagen, habitual en la corte de Madrid, donde el artista, como he comentado anteriormente vivió muchos años, y en la que había una antíquisima tradicción, el monarca tras el nacimiento de un infante o principe, era puesto en sus brazos y elevándo al neonato al cielo, le reconocía como hijo suyo. Destaca el vestido del Santo, frente a la desnudez de la pequeña Maria. San Joaquín aparece vestido como un hombre árabe, con un rico trubante, una túnica ocre, de la que sólo podemos ver el brazo que sostiene a María y una rica sobre túnica con capucha de un color violeta muy claro. Nos es presentado como un hombre anciano, el rostro envejecido, la barba larga y el bigote llenos de cana, nos recuerdan la ancianidad que según los evangelios apocrifos tendría el padre de la Virgen en el momento del Nacimiento de esta.


      La pequeña María es el centro del cuadro, en torno a la que gira todo. Es el centro de la escena, sin estar en el centro, como sería habitual, todas las miradas de los personajes del cuadro, excepto la de San Joaquín, se dirigen a ella. Pudieron trazar una línea entre el Espíritu Santo y la pequeña María.  La Niña, recien nacida, mira al cielo, su mano derecha sobre el pecho, recordando la humildad de esta Niña, ante la obra  que el Padre va a hacer en ella,  Un pañal cubre a la pequeña, y una diadema de doce estrellas corona su cabeza, recordando, una vez más, en el arte, la aparición narrada por Juan en el Apocalipsis, y su Inmaculada Concepción. 


    Frente a San Joaquín y la Virgen, tres mujeres, esperan. La composición de esta parte del cuadro, nos recuerda al cuadro de las Hilanderas de Velazquez, que Alonso Cano pudo conocer durante su estancia en la Corte de Madrid. Dos de las mujeres contemplan la escena del padre y la niña, mientras que la tercera mira hacía la cama, donde descansa Ana. Las dos primeras mujeres, matronas, aguardan con paños en sus manos a que Joaquín las ceda a la recién nacida, una sentada en el escalón, la otra de pies, las dos con toallas o lienzos en sus manos para limpiar a la neonata. A los pies de una y junto a la otra una palangana de barro con agua, en la que va a ser limpiada la Niña María. Son muchachas jóvenes, vestidas a la moda de la época, destaca el blanco de los lienzos o del pañuelo de la matrona sentada, sobre los colores ocres y verdes, apagados. Peinadas con moños. La tercera mujer, se preocupa de atender a Ana y es el enlace que une estas dos escenas con la parte posterior del cuadro, con Ana, apenas su rostro es preceptible, de perfil, poco detallado, sobresale sobre la oscuridad de la escena. 


    Sobre una escalera, al fondo del cuadro aparece el lecho de Santa Anta, allí donde la Madre de la Virgen, descansa tras haber dado a luz. Se trata de una construcción piramiral, en la que destaca el color rojo de las cortinas y la colcha que cubre a la madre de María. Unas cortinas, que como un telón, abierto, nos descubre a la anciana.


     Santa Ana acaba de dar a luz, Dios ha escuchado las oraciones de esta mujer, que hasta ese momento era estéril, cubierta por una sabana blanca y una colcha roja, une sus manos en oración, mientras eleva al cielo su acción de gracias, contemplando a la Niña que acaba de nacer. Es una mujer madura, lejos de la ancianidad que muchas veces el arte nos ha querido transmitir, un velo gris oculta su cabello, del mismo color es un manto que cabe sobre sus hombros, mientras una camisola blanca de manga larga, cubre sus brazos. La oscuridad del artista se apodera de esta parte del cuadro, donde por encima de ella destacan sin duda las ropas de la cama. La mirada de Ana, como de otros personajes del cuadro y como ya hemos apuntado se dirigen a la escena principal: la presentación de la Niña al cielo.


    Uno de los recursos del Barroco español es la aparición del cielo, que se abre al mundo real, el cielo se abre ante esta íntima escena familiar, cuatro ángeles acompañan al centro de la escena celeste: un paloma, simbolo del Espíritu Santo rompe la oscuridad y mira a la Niña, una línea recta se abre entre los dos, una línea que parece ir del Ave a la cabeza de la Niña, símbolizando a esa como esposa de Aquella. El Espíritu acoge la ofrenda de San Joaquín, mietras cuatro niños Ángeles contemplan devotamente la escena. El Espíritu ilumina no sólo el cielo, sino tambien el resto de la estancia, confirmando aquello que Dios y el Espíritu tiene guardado para el futuro de la Niña: María es la elegida para traer al mundo a Jesús.