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martes, 29 de marzo de 2016

NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES O DE LA ESPERANZA DE MEDINA DEL CAMPO


Imagen.- Nuestra Señora de las Nieves o de la Esperanza.
Autor.- Desconocido.
Siglo.- Probablemente fue realizada en el siglo XVI
Técnica.- Madera policromada, coronada con una corona
de estaó y plomo sobredorados.
Lugar donde se encuentra.-Museo de las Ferias de la Ciudad
castellana de Medina del Campo (Valladolid).


      La ciudad de Medina del Campo, como la mayor parte de las ciuddades y pueblos castellanos se encontraba protegida por una muralla, esta muralla tenía una serie de puertas que recibían el nombre de la ciudad o localidad donde el camino que en ella comenzaba, concluía. Así tenemos que en Medina del Campo había una puerta que se llamaba la Puerta de Salamanca, que dirigía los pasos de los medinenses hacía la capital Charra. En esa puerta había una pequeña capilla, para otros, podríamos decir que era una capilla, donde se veneraba una imagen de la Santísima Virgen María, y que muchos afirman que es la imagen a la que hoy dedicamos esta entrada en nuestro Blog mariano, y que era venerada bajo la advocación de las Nieves o de la Esperanza. 

    La imagen de Nuestra Señora de las Nieves o de la Esperanza se encuentra muy erraigada dentro de la historia de esta localidad vallisoletana. Fernando e Isabel, los Reyes Católicos, fomentaron esta devoción, al conceder a la ermita un privilegio, por el que, se debían pagar seis maravedíes por cada carga que llegaba del vecino reino de Portugal y se asentara en la Calle de Salamanca durante las ferias de esta localidad castellana. Pero, sin duda, uno de los momentos más importantes en la devoción de esta imagen mariana tuvo lugar el año 1600, cuando se hunde la puerta de Salamanca, sin causar daños perosnales y salvándose milagrosamente la imagen, aunque estuvo durante nueve días bajo los cascotes y la tierra de la ruina de la Puerta de Salamanca. Hayándola acabo de esos días sin ningún daño tanto en la imagen de la Virgen como del Niño que mantiene en sus brazos. 

    Durante muchos años, Nuestra Señora de las Nieves o de la Esperanza, fue invocada por sus vecinos de la Calle de Salamanca, como protectora contra la Peste, así hay constancia en las Crónicas de la ciudad, en dos ocasiones: en dos ocasiones una gran peste azotó esta villa vallisoletana, no produciendose ninguna víctima entre los vecinos de esta calle.  

     El pueblo de Medina celebraba la fiesta de Nuestra Señora de las Nieves en su capilla o ermita de la Puerta de Salamanca todos los años el día 6 de agosto, festividad de Santa María de las Nieves en el calendario litúrgico romano. En el año 1.872 se derriba la Puerta de Salamanca, desaparece la Ermita y la imagen de Nuestra Señora de las Nieves es trasaldada al Hospital General de Simón Ruiz de la misma Villa Vallisoletana y donde permanecerá hasta nuestros días, ya que este hospital se integra dentro del Museo de las Ferias de la Villa de Medina del Campo. 

     La imagen de nuestra Señora de las Nieves sigue el modelo iconográfico mariano maternal establecido en el siglo XVI, María aparece sentada sobre un trono, sirviendo ella misma como Trono del Niño Jesús, es decir Sede de la Sabiduria, Sede del mismo Rey y del mismo Dios. El autor de la imagen abandona la concepción simbólica de la imagen, para doter de una concepción más natural de la Madre y del Hijo. Naturalidad que queda, sobre todo, representada tanto en el rostro de la Virgen como en el del Niño. La Madre baja la mirada hacía el Niño, no mira de frente al fiel, mientras que el Niño no busca los ojos de María, sino que mira de frente al devoto. El autor, además de configurar cierto realismo en sus imágenes, da un paso adelante, e introduce nuevos adornos en las figuras: Así coloca un largo collar que cae sobre el pecho de la Virgen, se retuerce en su vientre, recordándonos las cuentas de un rosario. María, como ocurriera en el Románico, muestra a su hijo, en  su mano derecha abierta, cogida con dos dedos un pequeño fruto al Niño Jesús, símbolo del papel redentor de la Madre en la Misión Salvífica del Hijo. El Niño sostiene sobre su cuerpo, fuertemente apretado por una de sus manos una esfera, que representa el Poder de Jesús sobre el Mundo y los Hombres. La Madre viste una túnica dorada y estofada en color beige, mientras se cubre con un manto de color azul, que nos recuerda la pureza de Nuestra Señora, como la túnica dorada y estofada. Mientras el Niño viste una túnica abierta, en cotraposición de algunas representaciones de la época del Niño desnudo, la túnica esta abierta, lo que nos recuerda que es un hombre, la Encarnación de Dios como Hombre, que vive como hombre y comparte la historia de los hombres. A pesar de no haber comunicación entre los dos, la escena está cargada de movimiento: moviemiento de la mano que muestra el fruto al Niño, en la mano de la Virgen, que con naturalidad, sostiene el cuerpo del Hijo para que no se caiga de su regazo. Movimiento en el Niño que abraza con fuerza la escena, mientras con la otra mano, descansando sobre el pecho de su Madre, bendice a los devotos. 

    Por último descubrimos en la Corona que corona la cabeza de Nuestra Señora de las Nieves una joya de la orfebreria del siglo XVI castellano. Se trata de una pieza realizada en estaño dorado, de la que podemos decir que es una de las pocas que han llegado hasta nosotros. Compuesta de motivos vegetales que se entrelazados, pero realizados de forma sin mucho cuidado, ya que podemos ver en ella resto de su soldadura.



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