Páginas vistas en total

domingo, 6 de diciembre de 2015

NOVENA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN. DÍA SEPTIMO



Oración Inicial para todos los días

 Virgen Santa e Inmaculada, a Ti, 
 que eres el orgullo de nuestro pueblo 
 y el amparo maternal de nuestra ciudad, 
 nos acogemos con confianza y amor. 

 Eres toda belleza, María. 
 En Ti no hay mancha de pecado. 
 Renueva en nosotros el deseo de ser santos: 
 que en nuestras palabras resplandezca la verdad, 
 que nuestras obras sean un canto a la caridad, 
 que en nuestro cuerpo y en nuestro corazón brillen la pureza y la castidad, 
 que en nuestra vida se refleje el esplendor del Evangelio. 
 Eres toda belleza, María. 
 En Ti se hizo carne la Palabra de Dios. 
 Ayúdanos a estar siempre atentos a la voz del Señor: 
que no seamos sordos al grito de los pobres, 
 que el sufrimiento de los enfermos y de los oprimidos no nos encuentre distraídos, 
 que la soledad de los ancianos y la indefensión de los niños no nos dejen indiferentes, 
 que amemos y respetemos siempre la vida humana. 

 Eres toda belleza, María. 
 En Ti vemos la alegría completa de la vida dichosa con Dios. 
 Haz que nunca perdamos el rumbo en este mundo: 
 que la luz de la fe ilumine nuestra vida, 
 que la fuerza consoladora de la esperanza dirija nuestros pasos, 
 que el ardor entusiasta del amor inflame nuestro corazón, 
 que nuestros ojos estén fijos en el Señor, fuente de la verdadera alegría. 

 Eres toda belleza, María. 
 Escucha nuestra oración, atiende a nuestra súplica: 
 que el amor misericordioso de Dios en Jesús nos seduzca, 
 que la belleza divina nos salve, a nosotros, a nuestra ciudad y al mundo entero. 
Amén.

 Francisco. Oración a la Inmaculada Concepción 8 de diciembre de 2.014

Meditación para el Septimo Día

      La preservación de María del pecado original, desde el primer instante de su ser, representa el primero y radical efecto de la obra redentora de Cristo y vincula a la Virgen, con un lazo íntimo e indisoluble, a la encarnación del Hijo, que, antes de nacer de Ella, la redime del modo más sublime. Este gran misterio mariano, con el cual comienza, en la historia, la redención del hombre, estaba ya previsto en el eterno designio de Dios Padre, en el que María, preservada inmune del pecado original en atención a los méritos de Cristo, está predestinada a ser en el tiempo la digna Madre del mismo Salvador. Además de ser un privilegio sublime que exalta a María sobre todas las criaturas humanas y sobre los mismos coros angélicos, su concepción sin pecado fue condición eminente de gracia para que toda su persona, desde el primer instante, se dispusiera en la más completa libertad, la del pecado original, al servicio de Cristo y de su obra redentora, en favor de toda la humanidad. SAN JUAN PABLO II. 8 de diciembre de 1.983

Oración para el Septimo Dia

Brillante Luna de la nueva evangelización, 
que con tu fulgor iluminas la noche 
por la que tantos deambulan 
sin rumbo en el mundo de la «cultura de muerte», 
alumbra todo humano caminar 
con la luz del Señor Jesús que sin igual sabes reflejar.


Oración a María Inmaculada en Adviento

       Madre Inmaculada, ya que estás otra vez con tu Hijo, y reinas con él en el cielo, mientras nosotros quedamos en esta tierra poblada de precarias alegrías y de preocupaciones cada vez mayores, ayúdanos a hacer de este tiempo de Adviento una espera eficaz que nos santifique y nos consagre al servicio del prójimo. No se aguarda cruzado de brazos al Señor. La acción y la oración deben llenar nuestra vida. Y cuando llegue nuestra hora y tengamos que atar nuestra gavilla para presentarla al Señor: Madre, quédate a nuestro lado. Ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Alabanza a Santa María Inmaculada 

       Tú eres la Llena de Gracia, la Inmacualada, Que aprendamos siempre a vivir en Gracia. Dios te Salve Maria. Tu eres la Virgen fiel y prudente. Que aprendamos a vivir en fidelidad. Dios Te Salve María. Tú eres el auxilio de los Cristianos. Que tengamos coraje y valentía para testimoniar la fe. Dios Te Salve María. Pidase la gracia que se quiere alcanzar en esta novena

Alabanza a Santa María Inmaculada

Tú eres la Llena de Gracia, la Inmacualada, Que aprendamos siempre a vivir en Gracia. 
 Dios te Salve Maria. 
 Tu eres la Virgen fiel y prudente. Que aprendamos a vivir en fidelidad. 
 Dios Te Salve María. 
 Tú eres el auxilio de los Cristianos. Que tengamos coraje y valentía para testimoniar la fe. 
 Dios Te Salve María. 

 Pidase la gracia que se quiere alcanzar en esta novena

Oración Final Para todos los días.

 ¡Oh Virgen Inmaculada, en este momento quisiera confiarte especialmente a los "pequeños" de nuestra ciudad: ante todo a los niños, y especialmente a los que están gravemente enfermos; a los muchachos pobres y a los que sufren las consecuencias de situaciones familiares duras! Vela sobre ellos y haz que sientan, en el afecto y la ayuda de quienes están a su lado, el calor del amor de Dios. 

Te encomiendo, oh María, a los ancianos solos, a los enfermos, a los inmigrantes que encuentran dificultad para integrarse, a las familias que luchan por cuadrar sus cuentas y a las personas que no encuentran trabajo o que han perdido un puesto de trabajo indispensable para seguir adelante. 

Enséñanos, María, a ser solidarios con quienes pasan dificultades, a colmar las desigualdades sociales cada vez más grandes; ayúdanos a cultivar un sentido más vivo del bien común, del respeto a lo que es público; impúlsanos a sentir la ciudad —y de modo especial nuestra ciudad de Roma— como patrimonio de todos, y a hacer cada uno, con conciencia y empeño, nuestra parte para construir una sociedad más justa y solidaria. 

 ¡Oh Madre Inmaculada, que eres para todos signo de segura esperanza y de consuelo, haz que nos dejemos atraer por tu pureza inmaculada! Tu belleza —Tota pulchra, cantamos hoy— nos garantiza que es posible la victoria del amor; más aún, que es cierta; nos asegura que la gracia es más fuerte que el pecado y que, por tanto, es posible el rescate de cualquier esclavitud. 

 Sí, ¡oh María!, tu nos ayudas a creer con más confianza en el bien, a apostar por la gratuidad, por el servicio, por la no violencia, por la fuerza de la verdad; nos estimulas a permanecer despiertos, a no caer en la tentación de evasiones fáciles, a afrontar con valor y responsabilidad la realidad, con sus problemas. Así lo hiciste tú, joven llamada a arriesgarlo todo por la Palabra del Señor. 

Sé madre amorosa para nuestros jóvenes, para que tengan el valor de ser "centinelas de la mañana", y da esta virtud a todos los cristianos para que sean alma del mundo en esta época no fácil de la historia.  
BENEDICTO XVI. 8 de diciembre de 2.008

No hay comentarios:

Publicar un comentario