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lunes, 2 de noviembre de 2015

EL DOLOR DE MARÍA EN ESPAÑA. NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES EN SU SOLEDAD


Imagen.- Nuestra Señora de los Dolores en su Soledad.
Autor.- Antonio José Dubé de Luque.
Fecha.- 1.984
Técnica.- Madera Policromada.
Lugar de Culto.- Iglesia de Nuestra Señora de Gracia de Gelves

     Junto a la Cruz de Jesús estaba su madre. Nos dice el evangelista Juan en su Evangelio. Junto a Jesús sufriente, al Jesús de la Pasión está su Madre. En muchos pueblos y ciudades de España, tras el Hijo está Ella, la Madre, la Mater Dolorosa. Bajo palio, apoyado su dolor en la Cruz, delante de ella o en la más absoluta soledad, sin Cruz, sin Palio.

       En España, Tierra de María, según descripción popular resulta dificil no encontrar en una iglesia, de cualquier pueblo o ciudad una imagen de María Dolorosa en la Paisón de su Hijos. Mater Dolorosa, Stabat Mater o Mater Piedad; son las tres posibilidades iconográficas que tiene el arte de mostrarnos a María en esos momentos, y cualquiera de los tres podemos ver en cualquier iglesia, ermita o santuario de España.

        El amor que Andalucia muestra a la Santísima Virgen María, hacía que muchas personas en el pueblo de Gelves, en la Provincia de Sevilla, contemplaran apenados, en las últimas decadas del siglo pasado, los altares de la Iglesia de Nuestra Señora de Gracia, al no encontrar en su Iglesia ninguna imagen que recordará este momento de María, al que no sólo orar en la iglesia, sino acompañar publicámente durante la Semana Santa. Y sabiendo que había habido una Hermandad de penitencia, cuyo titular era una imagen de la Virgen Dolorosa, y que en aquellas fechas estaba desaparecida. Investigaron los motivos de aquella desaparición, mientras anhelaban fundar ellos una Cofradía o Hermandad Penitencial de María Santísima de los Dolores.

       Aquel grupo decide encargar una imagen al imaginero sevillano Antonio José Dubé de Luqué, quien entrega la Virgen el 30 de mayo de 1.981. Fecha en la que la Iglesia de Santa María de Gracia ya cuenta con su Dolorosa. Pero no es hasta el año 2.000, cuando un grupo de mujeres fundan una Agrupación Penitencial bajo el título de Nuestra Señora de los Dolores en su Soledad, con lo que incorpora la advocación de la Soledad a la de los Dolores. Salieron por primera vez a las calles de su ciudad en la tarde del Viernes Santo del año siguiente 2.001

         Nos encontramos iconograficamente, ante una imagen de María, Mater Dolorosa, que sigue el esquema escultórico andaluz: Imagen de vestir, de pie, con la fuerza del dolor en el rostro y en el gesto de las manos.

           Siguiendo este modelo iconográfico, la imagen de la Virgen de los Dolores en Soledad, es una imgen de vestir, que tiene talladas las manos y la cabeza, siendo el resto del cuerpo un armazón que permite poner a la imagen mantos y otros vestidos para sus cultos y salidas procesionales. María es representada como una mujer adulta, probablemente muy próxima a la edad que tuviera la Virgen en el momento de la Pasión y Muerte de Jesús. Las manos abiertas a la altura del pecho, un tocado blanco enmarca el rostro de la Virgen. Ciñendo su cabeza una diadema de oro, coronada por doce rafagas en las que se pueden ver doce estrellas.

         María aparece de píe, como la describe San Juan al píe de la Cruz. La cabeza ladeada hacía el lado derecho, en el rostro un rictus de profundo y gran dolor. Los ojos abiertos, la mirada perdida en el infinito, una mirada vacía, llena de dolor, que se transmite aún con más fuerza por los ojos de cristal, que el autor ha puesto en la cornea de la figura. La boca entreabierta, un grito parece haber quedado ahogado en ella, que hace aún más patente el dolor en ese rostro de Madre, surcado por cinco lágrimas de cristal, tres surcan la mejilla izquierda de la Virgen y dos la derecha, profundizando a´n más el dolor que el imaginero Dubé Luque ha querido transmitir con su gubia en esta imagen de María. Pero a pesar del dolor, la imagen transmite una gran serenidad, una gran paz, por que dolor a pesar de la profundidad, es un dolor contenido que se refleja más en el rictus que n la profundidad del alma, donde, aún a pesar del drama, nace la esperanza de la Resurrección. Las manos colocadas por los vestidores a la altura del pecho, abiertas, en la mano derecha sujeta un pañuelo, mientras que la izquierda, para simbolizar, aún más el dolor de la Madre, se coloca sobre el pecho, intentando controlar todo el dolor que atraviesa su corazón, simbolizado, una vez más por un corazón de plata con siete espadas, que nos recuerdan las palabras del Anciano Simeón y los Dolores de la Santísima Virgen María. Viste manto negro, simbolizando el luto por la muerte del Hijo.

       La imagen recorre en procesión las calles de su pueblo, Gelves, la tarde del Viernes Santo, acompañado por sus vecinas, las mujeres del pueblo, cubriendo su cabeza con la mantilla negra, en señal de duelo por la muerte de Jesús y acompañar en su dolor a la Madre, a María.

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