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lunes, 12 de octubre de 2015

VIRGEN DE LA LECHE. LUISA ROLDANA


Imagen.- Virgen de la Leche.
Autor.- Luisa Roldan.
Fecha.- 1.689 - 1.706
Técnica.- Barro Cocido y Policromado.
Lugar donde se encuentra.- Convento de la Inmaculada Concepción de las Madres
Capuchinas de la ciudad de Málaga (España)

   
     Una de las representaciones más raras que encontramos de la Virgen es la presente. María dando de mamar al Niño Jesús. El puror y la Contrarreforma de la Iglesia durante el siglo XVI hicieron que muchos autores católicos, sobre todo, no representatrán este momento de la vida de cualquier mujer madre, dar de comer a su Hijo.

      Nos encontramos ante una obra de una de las pocas escultoras que dieron los siglos XVII y XVIII al arte español, quizá la más grande de todas ellas: Luisa Roldan, más conocida como la Roldana. hija de Pedro Roldan y heredera del arte de su padre, en cuyo taller trabajará en Sevilla, llegara a trabajar para la corte del Rey Carlos II de Austria, cuando la enfermedad de este se agrava, la artista sevillana sufre una dura época económica, ya  que no se verá su trabajo lo suficientemente remunerado y tendrá que volver a Sevilla. En esta época Luisa va a esculpir la escultura de Nuestra Señora de la Leche que hoy presentamos. Probablemente la imagen fue encargada por una religiosa de familia acomodada de l Convento, a la hora de entrar en dicha Comunidad, ya que existía la tradicción de que algunas religiosas tuvieran en su celda un oratorio propio, en el que colocaban algunas imágenes religiosas ante las que la religiosa se retiraba a orar. Es una escultura de reducidas dimensiones: 35 centímetros realizada en barro cocido y policromado, siguiendo la técnica que en la actualidad aún hoy, algunos artesanos del Belén, trabajan en sus obras. 

     Como he dicho, al comienzo de este artículo, nos encontramos, de nuevo, ante una escena de gran intimidad: una mujer, madre, María, descubre su pecho para que su Hijo, Jesús, sacie su hambre. María aparece sentada sobre un trono de cabezas de ángeles, sosteniendo sobre su regazo el cuerpo del Niño Jesús, a quien tiernamente mira, ofreciendo su pecho izquierdo, que aparece al descubierto entre las ropas de la Virgen María. El Niño, ajeno al gesto de su Madre, mira al espectador-orante, en una actitud, de rechazo del pecho materno, como si ya hubiera satisfecho su hambre. La Roldana obtiene, a pesar del reducido tamaño de la imagen un gran realismo que se refleja en el bello rostro femenino, con unos rasgos muy proporcionados, igual que ocurre en el cuerpo del Niño. Los pliegues de la túnica de la Virgen, nos ocultan su cuerpo, que la propia, María, muestra de forma natural, al agarrar su desnudo seno para que le Niño mame, mientras los pliegues del manto ocultan parte del cuerpo de la Virgen, que no cubre por completo su cabeza con el velo, lo que nos permite ver su cabellera larga, peinada en medio de la cabeza. Mientras que el Niño aparece desnudo, tan sólo cubierto su sexo por un pañal. 

     Los colores aplicados tanto a la Madre y al Niño, son los clásicos para este tipo de representaciones: el azul para el manto de la Virgen, el granate para su túnica, y el blanco para el velo que debería cubrir la cabeza de la Madre ante la presencia divina de su Hijo, pero que en este caso, no cubre totalmente la cabeza de la madre, como he dicho anteriormente. 

       A la muerte de la Religiosa la imagen paso a la Comunidad y así ha llegado hasta nuestros días esta delicada figura de la Virgen María, en el momento de dar de comer a su Hijo.



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