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viernes, 30 de octubre de 2015

LEYENDAS MARIANAS. LA APARICIÓN DE LA DIVINA PASTORA DE LAS ALMAS

Divina Pastora.
Autor.- Alonso Miguel de Tovar.
Fecha.- 1.703
Lugar donde se encuentra.- Colección Carmen Cervera 

    En el siglo X, Juan el Geómetra, presenta, en uno de sus escritos, por primera vez, a la Virgen María, como Pastora. a lo largo de la historia varios autores o santos han hablado de María como Pastora, entre ellos encontramos a San Pedro de Alcántara, San Juan de Dios, Santa María de las Cinco Llagas o la Venerable María Jesús de Agreda.

     Sevilla es considerada una Ciudad Mariana, por su fe a la Madre del Señor, que se manifiesta en innumerables advocaciones marinas que todos los años recorren, a lo largo del año sus calles, organizando multitud de cultos a María, besamanos, besapies, Rosarios de Aurora o Triudos. Como no podía ser de otra forma el origen de esta advocación, tal y como hoy la conocemos surge en esta ciudad andaluza, al lado del Guadalquivir. 

      Cuentan las cronicas de la ciudad de Sevilla, que el 9 de mayo de 1.662 vio la luz por primera vez un niño, de una rica familia, al que pusieron el nombre de Vicente Gregorio Rodríguez de Medina. Aquel niño sintio la llamada de Jesús y decidio ingresar que los Padres Capuchinos tenían en la ciudad de Guadalquivir, el 30 de abril de 1.681, tenía sólo 19 años y entrego toda su vida al Señor, cambiando su nombre por el de Fray Isidoro de Sevilla. Su formación religiosa estuvo entre los conventos de Écija, Cádiz y Granada. Ordenándose sacerdote en el año 1.687. Seis años después de entrar en la Orden Capuchina. Tras pasar por Cádiz, regresa a su ciudad natal, Sevilla en el año 1.703.

      El Padre Capuchino, gran devoto de la Virgen María, encuentra una Sevilla Mariana. Una ciudad que manifiesta publicamente su fe, saliendo a la calle rezando el rosario, muchos de estos rosarios estuvieon presididos por aquel Fraile Capuchino sevillano. 

       Una noche del año 1.703, mientras Fray Isidoro de Sevilla, tras el rezo de Completas se retiro a su celda. Estaba nervioso, no podía dormir. Decidió tomar en sus manos su viejo rosario y orar. Orando quedo dormido. Aquella noche, no se sabe el mes. María se apareció al sevillano,vestida de Pastora. Fray Isidoro comenzo a meditar sobre aquella visión, comenzando a escribir un libro sobre la misma, que fue públicado en el año 1.705 con el titulo: La Pastora Coronada. Mientras escribía aquel libro, Fray Isidoro sentía en su corazón que su ciudad debía conocer esta nueva devoción. Una mañana salio del Convento y se dirigió al hogar de un hermano suyo. Hablaron largo rato, el Faile expuso a este sus intenciones: "Quiero que me acompañes a la casa del mejor pintor de Sevilla y me haga un cuadro. He tenido una aparición de María, y quiero que la Virgen sea pintada como la he visto en mi sueño". El hermano sorprendido interroga al religioso, este narra todos los detalles de aquella noche sevillana. La seguridad de Fray Isidoro convence a su hermano que incluso se ofrece a pagar la obra. Los dos hermanos acuden al taller de Alonso Miguel de Tovar.

       Alonso Miguel de Tovar, es un pintor recien llegado a la ciudad de Sevilla, en aquellos días del año 1.703. Admira al gran artista sevillano del momento: Esteban Murillo, que va influir mucho en la obra del onubense, hasta el punto de que, a lo largo de los siglos, algunas obras de este fueron catalogadas como del Genio Sevillano.

        Llegados al taller de Alonso de Miguel, Fray Isidoro presenta al pintor su encargo: "Quiero que me haga un cuadro de la Santísima Virgen María. En el centro  y bajo la sombra de un árbol, la Virgen santísima sedente en una peña, irradiando de su rostro divino amor y ternura. La túnica roja, pero cubierto el busto hasta las rodillas, de blanco pellico ceñido a la cintura. Un manto azul, terciado al hombro izquierdo, envolverá el entorno de su cuerpo, y hacia el derecho en las espaldas, llevará el sombrero pastoril y junto a la diestra aparecerá el báculo de su poderío. En la mano izquierda sostendrá al Niño y posará la mano derecha sobre un cordero que se acoge a su regazo. Algunas ovejas rodearán la Virgen, formando su rebaño y todas en sus boquitas llevarán sendas rosas, simbólicas del Ave María con que la veneran..." Posteriormente, Fray Isidoro pido a Alonso Miguel de Tovar que sobre la cabeza de la Virgen María, debían aparecer dos ángeles portando una Corona Real, recordando que María es Reina Universal. La imagen fue realizada a lo largo del aquel año. 

       El 8 de septiembre de 1.703, fiesta de la Natividad de Nuestra Señora, Aquel día la ciudad de Sevilla organiza un Rosario Popular por sus calles, un Rosario que tiene su origen en la Iglesia de San Gil. Fray Isidoro de Sevilla aprovechando este Rosario, decide mostrar a la ciudad de Sevilla esta nueva advocación mariana. Coloca el lienzo de Alonso en un estandarte, adornado por una guirnalda de flores y cintas. El pueblo sevillano al ver aquel estandarte queda sorprendido. Preside la procesión una Cruz de Guía, acompañada por dos faroles, detras y antes de la imagen, dos files de hombres acompañan a María. 


       Al llegar la procesión a la Alameda de Hercules, en la imagen. La procesión se detiene, Fray Isidoro se sube a un taburete y anuncia la nueva devoción: María Pastora de las Almas. La devoción prende pronto en el corazón de aquella ciudad. Pronto Francisco Antonio Gijón tallará la primera imagen de María, como Pastora. Devoción sevillana que se exporto al resto de España y del mundo, y que aún en nuestros días sigue prendida en el corazón de muchos devotos. 

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