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domingo, 6 de septiembre de 2015

LA VIRGEN BLANCA DE LA CATEDRAL DE TOLEDO



IMAGEN.- Santa María la Blanca, conocida popularmente como la Virgen Blanca.
AUTOR.- Desconocido.
FECHA.- Principios del Siglo XIV
MATERIAL.. Marmol policromado.
LUGAR DONDE SE VENERA.- Coro de la Catedral de Toledo (España)

      Durante la Edad Media dos son los temas centrales del arte cristiano que se van a desarrollar: Cristo en la Cruz, centro y origen de la salvación de todos los hombres; y María con el Niño Jesús en brazos, como sede de la Salvación o poniendo en alza el papel que juega la Virgen en la salvación. Además el Concilio de Efeso, promulga el Dogma de la Maternidad Divina de María, María ya no sólo es la Madre de Jesús, sino que como Jesús es a la vez, Hijo y Padre, se convierte en Madre del Hijo pero también en Madre de Dios, para acercar este dogma al pueblo comienzan a representar a María con el Niño en brazos.

        La Virgen Blanca de la Catedral de Toledo, representa un momento de intimidad entre la Madre y el Niño. María, de pie, tiene en su brazo izquierdo sentado a Jesús, mientras con la mano derecha, sujeta el pecho de este, le mira, y la mirada se convierte en un momento de felicidad, provocando en ella una sonrisa, el Niño, acaricia el rostro materno, mientras en la otra mano sujeta una fruta, que varios autores y estudiosos han querido ver en este tipo de representaciones un claro simbolismo de María. Durante el Románico la fruta, era un orbe, con lo que se representaba la realeza del Hijo, ahora, en cambio se pretende proclamar un don de María: su virginidad, su fidelidad. Se establece un dialogo entre la Madre y el Hijo. Los rasgos ya no transmiten simbolismo, ahora transmiten naturalidad, el autor, lejos del simbolismo, comienza a lograr en esta escultura mariana rasgos proporcionados y muy cerca del realismo. La túnica de María y el vestido del niño, sus pliegues nos ocultan los rasgos físicos de las figuras, sus cuerpos, los pliegues, del vestido de ella, la ocultan, pudicamente los senos, alejando así, en cierta manera, a la Virgen de la realidad de una mujer y concediendo a la imagen cierta divinidad. El autor logra movimiento en su obra, no sólo en los gestos de las manos, especialmente, en el gesto de la mano que sostiene el pecho del niño, o la caricia de este, María, esta ligeramente inclinada por el peso de su hijo. 

       La obra tiene claras influencias franceses, muchos autores han querido reconocer en ella, alguna de las obras de la Portada de la Catedral francesa de Reims. 

        La imagen llega a la Catedral de Toledo, donada por Don Gonzalo Ruíz de Toledo, cuarto Señor de Orgaz, cuyo entierro fue pintado por el Greco en su famoso cuadro: El Entierro del Conde de Orgaz. Durante muchos siglos estuvo colocada en la Entrada Principal del Templo, donde recibía la devoción de muchos toledanos, durante el gótico dio origen en España, a varios modelos. En la actualidad se encuentra en el Altar del Coro de este Templo Toledano.

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