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miércoles, 13 de mayo de 2015

NUESTRA SEÑORA DE FATIMA, 13 DE MAYO DE 1.917



             Aquella mañana, los niños habían quedado temprano, era un día primaveral. Y llevar el rebaño a pastar a Cova de Iria, para ellos era un regalo, podían jugar, mientras sus ovejas pastaban tranquilamente. Francisco y Jacinta eran hermanos, Lucia, la mayor su prima. Se juntaron a las puertas de Lucia, y juntos salieron del pueblo, hasta la Cova, un lugar donde había árboles, Allí jugaron hasta la hora del almuerzo, humilde, muy humilde, concluído el almuerzo, Lucia propuso algo: 

- "Vamos a rezar el Rosario".

                Jacinta recibio la noticia con alegría, Francisco refufuño algo, qúería seguir jugando. Lucia saco del bolsillo su rosario, Jacinta el suyo, pero Francisco seguía jugando, un poco lejos de ellas, con un palo. Lucia anunciaba los misterios. Jacinta completaba las oraciones, mientas Francisco, si tocaba padrenuestro, solo decia: Padre nuestros que estas en el cielo, si era avemaría: "Dios te salve María". Y si era el gloria: "Gloria al Padre". El cielo era azul y claro aquel día en la Cova de Iria. De pronto, los niños se sobresaltaron un rayo luminoso aparecio en medio del cielo. Los niños decidieron volver apresuradamente a casa, pensando que una tormenta se acercaba. Corrieron cuesta abajo, hasta un árbol, un nuevo rayo rasga el cielo de la Cova de Iria, los niños, se asustan aún más. Aproximándose al árbol, ven una Señora, vestida totalmente de blanco y que tenía un gran brillo, que irradiaba unos rayos de intensa luz. Los niños miran la copa del árbol asombrados, la Señora dice:

- "No teman".

Lucía toma la palabra. Sólo ella durante las siguientes apariciones hablara con la Señora. Ingenuamente pregunta:

- "¿De dónde eres?"

- Del Cielo.

Responde la Señora que vestía un manto blanco, que la cubría la cabeza, con un cinturón de oro que la llegaba hasta los pies. En sus manos tenía un Rosario. Aquellas palabras y la contemplación de la Señora hizo que Lucia se llenara de una gran paz, una gran alegría, hasta llegar a preguntar:

- ¿Qué quieres de mi?

La Señora contesta:

- Quiero que vengas a este lugar, los próximos seis meses el día trece, a la misma hora. Yo volveré y el sexto mes te diré quien soy.

 Lucia comienza, con aquella Señora, pensando, sin darse cuenta que es la Virgen María, a preguntar a la Señora por su salvación y la de aquellas personas más próximas a ella.

- ¿Iré al Cielo?

- Sí iras al Cielo.

- ¿Y Jacinta?

- Tambien.

- ¿Y Francisco?

- Irá, pero tiene que rezar muchos Rosarios para poder alcanzar el cielo.

Después la Señora mira con mucha ternura al pequeño pastor, Un gran silencio lleno aquel lugar. Lucia sigue prenguntado, en esta ocasión, recuerda a una amiga que no hace mucho ha fallecido.

- ¿María Nieves está en el cielo?

- Sí, ella está en el cielo.

- ¿Y Amelia?

- Ella está en el purgatorio.

Un nuevo silencio se apodera de Cova de Iria. La Virgen habla de nuevo a los niños.

- ¿Se ofreceran a Dios  y aceptaran todos los dolores que Dios quiera enviarlos? ¿En reparación de todos los pecados, que a lo largo del mundo se comente contra Dios y por la conversión de los pecados?

Lucia contesta si, mientas Francisco y Jacinta mueven la cabeza, atónitos ante la belleza de la Señora que está en el árbol ante ellos. La Señora abriendo sus manos les dice:

- Tendrán que sufrir mucho, pero la gracia de Dios estará con vosotros y os mantendrá firmes en la fe. Rezad el Rosario para que vuelva la Paz al Mundo y concluya la Guerra (Europa estaba sumida en la Primera Guerra Mundial).

Dichas estas palabras la Señora poco a poco se fue elevando hacía el cielo. Los niños felices vuelven a sus casas. 

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