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jueves, 12 de marzo de 2015

LOS RECUERDOS DE MARÍA. LA ÚLTIMA SEMANA DE JESÚS. VIERNES DE DOLORES


      ¡La Pascua! Un año más he dejado Nazaret, para venir a Jerusalén a celebrar la Pascua. Son días especiales para mí, ¡añoro a José! Siempre que llegaban estos días, él era quien preparaba todo para el viaje, ¡ahora, con su ausencia, tengo que pedir ayuda a las parientas, siempre dispuestas a acogerme en su caravana! 

      ¡La Pascua! Para mí, en los últimos años, tiene un sabor especial, son días de reencuentro con Jesús, desde que se fue de case, hace tres años, apenas nos vemos. Recuerdo, ahora, que estoy cerca de Jerusalén, un día, que acudí a una aldea cercana a Nazaret, y cuando le dijeron que yo estaba allí, contesto: “¿Quién es mi madre y quienes son mis hermanos?” Me dolió, como no iba a dolerme aquellas palabras. Jesús siempre fue una persona con respuestas difíciles, que hacía preguntas nada fáciles de contestar. Recuerdo que José siempre me decía, azorado, “no sé contestar, no sé responder, y parece que disfruta poniéndome a prueba con sus preguntas. ¿Por qué no puede ser como los demás niños?” Y, pronto, muy pronto encontraba la respuesta..... No podía ser, no era como los otros niños, era...... 

       Recuerdo la alegría de aquellas primeras Pascuas, al poco de casarnos, o cuando Jesús era todavía un niño, y venia con nosotros, estos caminos son los mismos, pero ¡qué distintos son este año! Parece como si todos los olivos del camino se hubieran conjurado para ofrecer su lecho a mi Hijo. ¡Cómo si todos los olivos quisieran ser el pañuelo que recogiera sus lágrimas! Y siento en el corazón un dolor grande, un dolor que sólo sentí en otra ocasión y fue también, aquí, en Jerusalén..... ¿Estará llegando la Hora? 

       Todos van contentos, cantando salmos, pero yo este año no puedo cantar, la angustia que siento en mi corazón me impide la alegría. Estos tres años no han sido fáciles, para nada, yo diría que han sido años duros, muy duros, donde la muerte ha estado acechando tras cada esquina, en todos los montes de Israel, en el Monte de Nazaret, donde un día quisieron asesinarle, por decir quien era. ¿Por qué nadie le creyó entonces? Esperaban signos y no hizo ninguno, desde entonces la gente me mira mal, me señalan como la madre del loco del pueblo, y cuando me alejo puedo escuchar: “Va a acabar muy mal, pobre”. ¿Acaso está el reloj marcando, en estos momentos, esa hora? 

       Este año no hemos entrado en Jerusalén, desde el Monte de los Olivos, hemos emprendido camino hacía Betania, donde viven Marta, María y Lázaro. Jesús no estaba allí, era tarde cuando llegamos, y María, solicita, me acompañado hasta la habitación que siempre me tienen preparada para mí. La tarde cae, y Jesús no ha llegado todavía.................

 Imagen.- Nuestra Señora de los Dolores.
Autor.- Pedro de Mena.
Autor del Texto.- Víctor Hernández Mayoral

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