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jueves, 12 de marzo de 2015

LA ICONOGRAFÍA MARIANA.LA PIEDAD


      Una vez muerto Jesús, el Cuerpo hay que bajarlo de la Cruz. La fe piadosa del pueblo cristiano, coherentemente ha querido ver el Cuerpo de Jesús roto, por la Pasión, colocado sobre el regazo de María, que llora la muerte del Hijo Amado, sentada en una piedra del Calvario, o de rodillas ante el cuerpo muerto de Jesús. Este tipo iconografico recibe varios nombres: Piedad, Pietat , Angustias o Llanto sobre Cristo Muerto, todas ellas representan este instante de la vida de María, con el que en este tiempo de Cuaresma, quiero inaugurar este apartado de mi blog, sobre la iconografía Mariana, en él iré presentando diversas imágenes de María, con Jesús muerto. 

      La imagen de María con Jesús sobre su regazo no se recoge en ninguno de los Evangelios, tan sólo Juan, nos dice que junto a la Cruz de Jesús estaba “su madre”. Una piadosa tradición, que vemos reflejada en la décimo tercera estación del Vía Crucis ha querido ver como una vez, que el Cadáver de Jesús es bajado de la Cruz por Nicodemo y José de Arimatea, momentos antes de ser preparado, con prisa, por ser la Vispera del Sábath, víspera del día más importante del Calendario Judío: La Pascua; es puesto en los brazos de la Santísima Virgen María. 

      El tema de la Piedad surge al comienzo del siglo XIV, basado en el canto penitencial Stabat Mater, en esa época surgen una serie de visiones en las que se describe el cuerpo de Cristo muerto sobre las rodillas de María, entre ellas tenemos las Meditaciones de Pseudo Buenaventura, Efusiones de Enrique de Berg, en las Revelaciones de Santa Brígida de Suecia ““Lo recibí sobre mis rodillas como un leproso, lívido y magullado, porque sus ojos estaban muertos y llenos de sangre, su boca fría como la nieve, su barba rígida como una cuerda” [Santa Brígida de Suecia, Profecías y Revelaciones, Libro 1, capítulos 27 y 10.] o en el Planctus Mariae del cisterciense Ogiero de Locedio. 

     Esta iconografía surge en los conventos de mujeres del Valle del Rhin en el siglo XIV, se realizan pequeños grupos que representan a la Virgen con Jesús muerto sobre su regazo, llamadas Vesperbilds, con el que se hace alusión a la hora en la que se supone Jesús fue bajado de la Cruz y puesto en los brazos de María. En estas primeras piedades Jesús es representado de menor tamaño que la Virgen, con las huellas de la Pasión reflejada en su cuerpo. Mientras María aparece avejentada por la huellas del sufrimiento vivido durante las últimas horas de la vida de su hijo. En el siglo XV, la imagen de María se dulcifica, ya no aparece tan avejentada, manifestando su dolor, ya no con la intensidad de las primeras manifestaciones que hemos referido, María aparece, como una mujer joven, su dolor es más contenido, y el tamaño del Hijo es más realista, descansando sobre el regazo de la Madre. Además de dulcificar la imagen, se añaden nuevos personajes al grupo de la Piedad, Juan y María Magdalena. 

      En el siglo XV se extienden la iconografía de Nuestra Señora de la Piedad por Francia, principalmente a dos motivos: las Hermandades y Cofradías que se fundan y extienden la devoción a Nuestra Señora de la Piedad, y las láminas que los monjes plasman en los libros de las horas de la nobleza. A partir de Francia, la imagen de la Piedad se extiende por el resto de Europa, a Castilla, a España llega a través de las ferias teniendo una gran importancia en el arte escultórico español.

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